
Seguramente ya, ni te acuerdes de quien soy siquiera, ni siquiera este mail está destinado a llegar a los ojos de quien debiera leerlo, sabes... de aquellas veces que estas escribiendo ante la pantalla, y sabes muy bien, que no te llevará a ningún lado... bueno, como conocer a alguien interesante de manera inesperada y que luego sin decir nada, desaparezca de tu vida... he tenido ya varias relaciones así, incluso una de ellas... yo, tonto de mi, me enamoré de quien no debía, una chica bipolar (si, si, bipolar, también es mala suerte), y un día dijo; no que mis caricias o los besos de mis labios ya no le transmitieran lo mismo, no, dijo que todo eso le repudiaba, ¿tu sabes lo que es que sientan asco de ti, mientras tu estas enamorada? espero que no, jejejjejejee, ella o cualquiera de los dos polos de su cerebro, el que me dijo que no, se lo pierde, eso es lo que pensé. Más tarde me cuestioné si yo había hecho algo, le daba vueltas y no conseguía una razón coherente para justificar su decisión. Y reflexionando llegué a la conclusión de que, realmente, todos tenemos dos lados, pensé en el pasado, y yo también había sentido frías, inertes y lánguidas, las manos de alguna de mis mujeres amadas. Me tocaba y era como el tentáculo de un pulpo, algo que se aferra a ti y a tu vida, mientras tu solo sientes asco...
pensé que simplemente no estábamos destinados a pasar más minutos juntos de los que ya habíamos pasado, que con el tiempo, eso se habría convertido de nuevo en algo difícil de sufrir para los tres (¿entiendes?, yo y sus dos polos, mala broma) y que aquella opción era la más indicada.
Un día, me la encontré inesperadamente en una fiesta en la que coincidimos, y todas las cosas en común que tenemos, hicieron que estuviéramos gran parte de la noche hablando sin parar, tremendo, además (aunque fuera una chica intelectualmente muy atractiva y físicamente increíble), yo ya no sentía atracción alguna por ella, en un momento de debilidad, y con todo el alcohol que llevábamos encima, ella intentó darme un beso, yo aparté la cara y le dije que no se ofendiera, que me encantaba, pero que pasaba de arriesgarme a que me chafara otra vez el corazón y los pulmones, y me alegré de saber que la cura de amor que me había auto implantado, me había servido para verla con una útil cierta distancia.
Una copa, otra, la música alta, el corazón latiendo al ritmo de los bombos. Mis colegas dijeron de ir a otro lado a hechar la última, le dije si se quería venir, ella me respondió que no, que estaba con sus amigos y amigas y que se quedaría allí, me despedí de ella con dos besos en la mejilla, los primeros desde el último en la boca, cuando todavía estaba "enchochado", cojí mis cosas y me fui al encuentro de mi banda.
Llegamos a un garito lleno de gente, mucho humo y mucho desfase, estaba en la pista de baile partiéndome la caja de no se que tontería que diría alguno de mis amigos, cuando al otro lado, vi unos ojos felinos que se me comían. Con la borrachera, sentí estar en un reportage de la selva, me sentía presa mientras ella, jugando perfectamente su papel de decidido depredador, se dirigía hacia mi, incredulo, miré a mi espalda, y me encontré con la pared, no había nadie detrás mio, no se como no me oriné encima del miedo, jejejee quedaba a penas media pista para que llegara y yo todavía no sabía que decirle, era preciosa y llevaba una borrachera muuuuy gorda, cinco metros, -mierda, mierda- pienso yo, cuatro metros, -¡callaté pesado!- pienso de mi amigo, que intenta llamar mi atención inútilmente para acabar la historia que ya ha perdido todo el interés para mi, tres metros, -¿estoy demasiado borracho?-, dos metros, -buf! es mucho más bonita de lo que me creía...-, un metro... sin tiempo para la reacción, sin ninguna pregunta, mete su lengua hasta mi tráquea, a mi se me cae el cubata al suelo, pero solo yo me doy cuenta. El tiempo se ha parado. Mis amigos con la boca abierta, yo también; recibo un premio dulce e inesperado, sus ojos están cerrados, buena señal, siempre miro a los ojos de la chica en cuestión en el primer beso, da muchas pistas, me coje del brazo y casi me arrastra por toda la pista, no me da tiempo a despedirme de mis colegas, supongo que se harán al cargo.
Cuando salimos de la discoteca, por fin oigo su voz, me dice; -¿vamos a mi casa o a la tuya?- yo no sabía que, responder a esta pregunta correctamente, fuese tan importante, sobretodo aquí. Le dije que nos fuéramos a su casa, y me metió en su coche, ahí vi que no iva tan borracha como yo creía, llegamos al destino en un momento, no abrimos la boca en el viaje, las llantas quemando en el asfalto a una velocidad exagerada, a partir de ahí no hubo descanso, una noche magnífica, respiramos el mismo aire, el uno dentro del otro y bailamos durante horas, hasta caer rendidos en las sabanas blancas de su cama.
Ocho horas más tarde, me despierto y la encuentro mirándome, pienso -vaya, tremenda la niña, que suerte, jeje, ¡y me está mirando!-, le digo, -buenos días, belleza de decisión nocturna, que, ¿ya te has arrepentido?, ¿quieres que me largue?- y ella, sonríe, buena señal, y me dice que me acerque a la cocina a buscar algo para desayunar, accedo solo porque me mira con esos ojos, y se donde está la cocina, porque ayer casi destrozamos el mármol con nuestras aventuras, así que me levanto de la cama y, uuuuf, la cabeza me da vueltas, el pasillo es más largo de lo que recordaba y las paredes blancas se acercan y se alejan ritmicamente, tengo la visión de un topo en un descampado de hormigón, a las doze del mediodía, abro la puerta de la cocina y... -¡¡¡no me lo puedo creer!!!- sí, se parecían pero quien podía imaginar que serían hermanas.
Mi chica bipolar, delante de un tazón de cereales, con la boca abierta chorreando leche sobre la mesa de la cocina con cara de consternación, y yo mientras, en calzoncillos delante de su cara, en su casa, y la pregunta que siempre se hace y nunca he entendido es -¡¿que haces aquí?!-... me preguntó que ¡que hacía allí!, increíble, era evidente, así que le respondí, -le preparo el desayuno a tu hermana-.
















